¿Qué es el PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL?



¡Hola! Bienvenida, Bienvenido a esta primera entrada del Blog ViviendoPatrimonio hoy te hablaremos sobre qué es el patrimonio inmaterial abordándolo desde la Convención de 2003 de la UNESCO. Este concepto ha sido discutido durante tres décadas en el seno de la Comunidad Internacional hasta que finalmente se instrumentó en dicha Convención. 

Cabe aclarar que desde nuestro posicionamiento teórico concebimos al patrimonio cultural desde un enfoque integral que contiene en sí mismo un aspecto inmaterial y otro material, como dos caras de la misma moneda. Por esto, en ningún momento es nuestra intención plantear un concepto binario o una categoría independiente. 

¡Buena lectura!

 ¿Qué es el PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL?

La dimensión inmaterial del patrimonio fue incorporada en la Convención de Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de UNESCO en el año 2003, con la finalidad de dar un espacio a los procesos culturales invisibilizados hasta ese momento.

El patrimonio inmaterial comprende las tradiciones y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y que se transmiten de generación en generación. El artículo 2 de la Convención expresa que P.C.I comprende los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural.

El PCI se manifiesta en cinco grandes campos propios de la antropología que son:

1 Las tradiciones y expresiones, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial

2 Artes del espectáculo

3 Usos sociales, rituales y actos festivos

5 Conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo

6 Técnicas artesanales tradicionales

En la mayoría de los casos, no es posible circunscribir el P.C.I a un único ámbito por ejemplo a un rito o una festividad. Como señala CRESPIAL, un rito chamánico involucra una serie compleja de elementos tales como la “música y danza, plegarias y cantos, indumentaria y objetos sagrados, ritual y ceremonia, que exterioriza conocimientos sobre el cuerpo humano, la naturaleza y el universo.” Esa demarcación dentro de un ámbito (rito, festividad, música, baile, canto, espectáculo) le corresponde determinarla a cada comunidad.

El patrimonio cultural inmaterial expresa la diversidad cultural de lo local que se reivindica frente a la tendencia homogeneizante de la cultura, es cambiante, transgeneracional y genera identidad y pertenencia a una comunidad o grupo social en cuestión. Al reconocer y visibilizar la diversidad cultural, contribuye al diálogo entre culturas y promueve el respeto hacia otros modos de vida.

Uno de los aspectos más innovadores de la Convención de 2003, es que PCI tiene que estar basado en la comunidad y en la representatividad. El Patrimonio Cultural Inmaterial tiene que ser reconocido por las comunidades portadoras como parte de su identidad. Su característica más relevante es que está interiorizado por sentidos, significaciones y representaciones compartidas entre los miembros de un grupo que son transmitidas de generación en generación.  

¿Por qué Patrimonio Vivo?

El patrimonio vivo es otra forma de denominar al Patrimonio Cultural Inmaterial. Es vivo porque se trata de tradiciones vivas, que se mantienen y se practican por sus comunidades. Su preservación implica generar las condiciones indispensables para su reproducción social a través de las generaciones. Este enfoque deja de lado el modelo del folclore que se basaba en documentar las tradiciones en vías de desaparición.

Además, se considera vivo por tratarse de manifestaciones sociales que al ser dinámicas y procesuales se encuentran sujetas al cambio.



El chamamé fue incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en diciembre del año 2020.

En el principio NO todo fue consenso…

Fueron décadas de debate en el seno de la Comunidad Internacional para llegar a un acuerdo respecto de qué se considera P.C.I. y aún hoy continúan serias críticas por parte de las ciencias sociales y agentes culturales (y con profundo sustento) respecto del para qué, para quién y por qué  de la patrimonialización de las prácticas inmateriales.

Pero volviendo a la UNESCO y los debates sobre el PCI, tras varias décadas de debate  se dio un cambio de enfoque significativo que pasó de centrarse en las “master pieces” y por lo tanto su foco puesto en los objetos u artefactos a la “representatividad”. Es decir, se pasó de poner la atención en el producto en sí mismo a considerar a las personas que producían esos productos.   

Riesgos en las prácticas de patrimonialización

Sin embargo, existe el riesgo en muchas ocasiones de que el patrimonio vivo quede cristalizado frente a las medidas tendientes a salvaguardarlo y preservarlo, de ahí la importancia de respetar la  naturaleza cambiante de los procesos culturales (aun cuando no siempre se tenga en cuenta) evitando la reificación de prácticas vivas que son transformadas continuamente. Por otro lado, patrimonializar determinadas expresiones inmateriales genera contradicciones e implica un riesgo altísimo de convertir esa expresión cultural en otra cosa diferente y ajena a las circunstancias y personas en las que se produce. ¿Cómo podría patrimonializarse, por ejemplo un rito chamánico en el que no sólo se involucra a personas, objetos rituales sagrados, cantos y danzas sino que también implica una conexión espiritual del chamán que va más allá de lo visible (vínculo a todas luces impatrimonializable)?  Patrimonializar este rito, ¿No llevaría a despojarlo de toda su sacralidad para recrearlo en un formato que encarne (y pueda ser comprendido por) los preceptos modernos que “cuidan” la diversidad cultural de los pueblos a través de la creación de figuras jurídicas como el patrimonio cultural inmaterial? ¿Qué representaría para una comunidad que vive esos ritos como parte de su cosmovisión toda que ahora, esa espontaneidad quede extraída para reproducirse posteriormente a través de un canon que decidió otro pero que nada entiende del diario vivir de esa comunidad?
Son muchos los riesgos a los que puede arrastrarnos como sociedad la necesidad de etiquetar prácticas como patrimoniales y que muchas veces podrían quedar expuestas a intereses ajenos a la comunidad portadora.
No es mi intención demonizar la patrimonialización sino más bien poner atención, foco y un profundo esfuerzo de escucha y trabajo conjunto con y para las comunidades involucradas que deseen desde su consenso interno patrimonializar determinadas prácticas.
 
En la próxima entrada te contaremos sobre las principales medidas de salvaguardia del PCI establecidas en la Convención.

¡Hasta pronto!!!!! Nos encontramos en ViviendoPatrimonio 

Referencias Bibliográficas

UNESCO (2003). Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Disponible en: https://en.unesco.org/

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