Mecanismos de Salvaguardia de la Convención de 2003
¡Hola! Hoy en ViviendoPatrimonio quiero contarte sobre los mecanismos de salvaguardia en el plano internacional que establece la Convención de 2003 y que hace mención en sus artículos 16, 17 y 18 y los artículos sucesivos.
¡Muy buena Lectura!
En las primeras entradas de ViviendoPatrimonio , nos estaremos refiriendo al PCI desde un plano que podríamos llamar más “formal” es decir, el PCI reconocido por los Estados y en el Derecho Internacional Público al ser difundido en las listas de UNESCO. Sin embargo, hay un PCI, que ubicamos como “informal” y que tiene que ver con el ámbito de lo cotidiano, de nuestras prácticas diarias, de nuestras costumbres y nuestra memoria, es un tipo de patrimonio que no tiene un orden legal que lo legitime, que diga esto es o no es patrimonio. Este PCI es sumamente importante y al igual que el PCI “formal”, hace a nuestra identidad, a nuestro diario vivir, a la cohesión con una comunidad o grupo determinado.
En futuras entradas, nos referiremos a distintos casos de patrimonio local.
Como ves el tema del patrimonio cultural inmaterial es muy vasto. Además,
cuando es realmente participativo, es decir, desde y para las comunidades, revitaliza
identidades, propicia el desarrollo sostenible, puede ser una solución para la
construcción del diálogo y la paz en territorios de diversidad cultural, pone
en valor prácticas de grupos o comunidades subalternizadas y la lista continúa…
Mecanismos de Salvaguardia de la Convención de 2003
Pero ahora, retornemos a la Convención de 2003 y nuestra entrada del día:
Los mecanismos de salvaguardia del PCI establecidos en dicho instrumento
internacional.
Encontramos en la Convención encontramos TRES TIPOS DE LISTAS DIFERENTES:
1 LISTA REPRESENTATIVA DEL PATRIMONIO CULTURAL
INMATERIAL DE LA HUMANIDAD (artículo 16).
Su finalidad es difundir el patrimonio cultural inmaterial reconocido y
generar conciencia social sobre la importancia del PCI y la diversidad cultural
propiciando en diálogo. Si bien son los gobiernos de los Estados Parte en la Convención
quienes proponen los elementos del patrimonio cultural inmaterial al Comité, la
propuesta debe contar con la plena participación y el consentimiento de la comunidad
o el grupo interesados, de aquí la necesidad de que los gobiernos generen políticas
públicas encaminadas a que la comunidad se sienta parte de la manifestación y
la reconozca dentro de su vida cotidiana. Este es un punto clave en la
Convención y un punto de inflexión en relación al tratamiento patrimonial otorgado
hasta el momento por las normativas internacionales provenientes
principalmente de las Convenciones de UNESCO y de las Cartas, Resoluciones y
Declaraciones de ICOMOS.
Siguiendo estas ideas, la noción de patrimonio cultural inmaterial
instituida desde la Convención de 2003 que tiene por objetivo dar visibilidad a
los elementos inscritos y que pone su foco en la participación de la comunidad,
rompe con la impronta de universalidad y excepcionalidad propia de la Lista del
patrimonio mundial[1].
La notoriedad derivada de la inscripción en estas listas hace al
reconocimiento y el aprecio de de las comunidades y grupos portadores,
revitaliza la autoestima y el prestigio de los mismos. Sin embargo, esta Lista
ha recibido críticas por considerarla como un “escaparate” de normalización
cultural y amaestramiento taxonomista (Nas 2002; Noyes 2006 en Bortolotto, 2014)
que, al extender los procedimientos museológicos al espacio social de vida de
los individuos, los introduciría en una nueva relación, metacultural, con dichas
prácticas antes naturalizadas. (Ibidem, 2014).
Un ejemplo ilustrativo podría ser el incremento del turismo que podría
alterar las prácticas culturales de las comunidades e incluso vaciarlas de su valor
simbólico y sagrado para convertirlas en meras representaciones de
entretenimiento con el fin de satisfacer la demanda turística.
Pero ahora retornemos a la inscripción de los elementos. El Comité[2],
se reúne cada año con el fin de evaluar las candidaturas presentadas por los
Estados Partes en la Convención de 2003 y es quien toma la decisión acerca de
la inscripción de las prácticas y expresiones culturales del patrimonio
inmaterial en las listas de la Convención. Hasta el momento hay inscripto 584
elementos correspondientes a 131 países, las inscripciones más recientes son de
diciembre de 2020 donde se incluyeron a la lista 32 elementos.[3]
Veamos algunas de ellas:
2 LISTA DEL PATRIMONIO INMATERIAL QUE REQUIERE MEDIDAS URGENTES DE SALVAGUARDIA (artículo 17)
Encontramos en la Lista más reciente…
Fueron tres elementos los que se incluyeron en la lista más reciente. La primera imagen de la fotografía corresponde a los conocimientos y prácticas de la música ancestral “Aixan /gâna/ob #ans tsî //khasigu”. Los portadores de esta práctica ancestral son la tribu minoritaria namibia de los namas. Su música se interpreta con tres instrumentos tradicionales: el khab, un arco musical; el !guitsib, un tipo de guitarra; y el vlies, una variedad de armónica. La música se acompaña con danzas llamadas nama-stap “paso de baile del pueblo nama” y se suele realizar en acontecimientos sociales importantes. Este elemento del patrimonio cultural inmaterial propiciaba el estrechamiento de lazos entre comunidades y aldeas, pero actualmente corre el peligro de desaparecer por y tan sólo las personas de mayor edad poseen los conocimientos y la experiencia que se necesitan para practicarlo. Más información en el link: https://ich.unesco.org/es/USL/conocimientos-y-practicas-de-la-musica-ancestral-aixan-gana-ob-ans-tsi-khasigu-01540
El tejido manual del Alto
Egipto denominado sa’eed es una práctica
tradicional compleja que requiere de tiempo, esfuerzo, paciencia y experiencia.
El tejido manual sa’eed es un factor de identidad que enorgullece a las
comunidades portadoras. Sin embargo, no resulta muy rentable, sus materiales
tienen un alto costo y no es fácil disponer de espacios amplios para instalar
los telares. De ahí que este elemento patrimonial está quedando relegado y no
se transmite como se hacía en tiempos pasados. Por tal motivo, se prevé que
formar a una nueva generación de tejedores podría ser una solución para
contrarrestar el problema cada vez mayor que representa el desempleo en las
comunidades interesadas y así asegurar que estas prácticas continúen en el
tiempo. Más información disponible en:
https://ich.unesco.org/es/USL/el-tejido-manual-saeed-en-el-alto-egipto-01605
La tercera fotografía
pertenece a los conocimientos y técnicas tradicionales asociadas con el Barniz de Pasto Mopa-Mopa en Putumayo y Nariño, Colombia.
Este elemento engloba tres actividades tradicionales: la recolección de los
brotes de mopa-mopa, el torneado y talla de la madera, y el barnizado
decorativo. El conocimiento se transmite oralmente y
mediante la observación y la práctica que se da principalmente dentro del
contexto familiar. Estas prácticas constituyen un factor de identidad para las
comunidades interesadas y han permitido a sus practicantes trabajar por cuenta
propia y organizarse en corporaciones y estructuras comerciales de tipo
familiar. Su práctica corre peligro de desaparecer
debido a los cambios generados por el desarrollo y la mundialización que
ofrecen a los jóvenes opciones de trabajo más rentables; la progresiva escasez
de mopa-mopa y madera, como consecuencia de la deforestación y el cambio
climático; el difícil acceso a los lugares de recolección; y las condiciones
precarias de trabajo en los talleres instalados en los hogares de los
artesanos. Más información en el siguiente link:
3 PROGRAMAS, PROYECTOS Y ACTIVIDADES DE SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL (artículo 18)
El Comité publica y actualiza un registro de programas, proyectos y actividades que ha seleccionado por considerar que son los que mejor reflejan los objetivos y principios de la Convención. Estos programas, proyectos o actividades sirven o pueden servir, de modelos de operaciones de salvaguardia. Nos referiremos con más detenimiento a los Registros de Buenas prácticas en las próximas entradas.
En diciembre de 2020 fueron elegidos tres Registros de Buenas Prácticas.
Como cada año, los
Registros de Buenas Prácticas sirven de inspiración y de modelo para replicar
en otros contextos y no sólo por su función de salvaguardar el patrimonio
cultural inmaterial sino también por lo que estos modelos de gestión generan: estrechamiento
de lazos dentro de la comunidad y cooperación con otras instituciones y comunidades; sensibilización,
valorización, preservación, transmisión, divulgación e investigación de las
manifestaciones inmateriales, revitalización de la identidad en torno a ese elemento, visibilización y valoración de la comunidad destinataria y practicante. En esas buenas prácticas encontramos talleres, creación de redes de cooperación y otras acciones que alientan la participación con modelos de organización
comunitarios, inclusivos y que propician al desarrollo local y a la cohesión social.
Iremos desarrollando en futuras entradas algunas de estas prácticas que pueden inspirarte para trabajar junto a tu comunidad en la protección, visibilización y valoración de tu patrimonio local.
Pero por ahora me despido y como siempre, nos volvemos a encontrar en ViviendoPatrimonio .
¡Hasta pronto!
[1] Disponible en: https://whc.unesco.org/es/list/
[2] Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del
Patrimonio Cultural Inmaterial, establecido en el artículo 5 y sucesivos de la Convención.
[3] Disponible en: https://ich.unesco.org/es/listas



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